La base de toda vida.
Mireille – diciembre 2020
De origen libanés, conocí a Luis y Celia gracias a Santa Teresa.
Me sedujo la intensidad del amor dentro de su pareja, por el respeto mutuo que se tenían. Pero sobre todo lo que me parece más importante es la armonía entre trabajo, vida de oración y vida familiar que han sabido tejer.
Siendo madre y habiendo experimentado la vida religiosa, los siento cerca de mí: como amigos y modelos. Nos enseñan a experimentar lo ordinario de una manera extraordinaria. Les rezo mucho y he recibido de ellos gracias: paciencia, perseverancia en la oración en medio de las pruebas.
A la vez que accesibles, nos ofrecen una imagen impresionante de la familia en el mundo.

Me parece que Dios les ha encomendado la misión, en el mundo de hoy, de recordar a las familias a veces alienadas por la modernidad el fundamento de toda vida: Dios sirvió primero.
También muestran cómo la educación cristiana dada a los niños es un problema real.
La familia Martin plantea también la cuestión de la vocación: muestran cómo el matrimonio es una verdadera vocación, que no todos pueden experimentar y asumir. Es una llamada, como la vida religiosa. De ninguna manera es una opción predeterminada, una segunda mejor opción o una facilidad. Y hay vocaciones dentro de las vocaciones: como la de Teresa, que tenía a la vez vocación de contemplativa de clausura… ¡y de misionera!
Cada camino de vida se desarrolla siguiendo las llamadas de Dios, que nunca nos guía hacia donde creemos que vamos y nos revela una riqueza de vocaciones que no hubiéramos imaginado. Pero todas estas facetas son testimonios del Evangelio.
