Madre amada, con mi corazón vuelto sólo hacia Ti, consciente de mi pequeñez e indignidad para pedirte un milagro, me refugio en tu misericordia y me encomiendo a tus santos, a mis amigos del cielo, Santa Teresita, Luis, Celia, para que en mi nombre y en el nombre de mi Madre, eleven ante Ti nuestra súplica: el milagro de la curación de mi hermana.
Hoy celebra su 38.º cumpleaños. Es una mujer de fe sincera, llena de amor, generosidad y misericordia, reflejo de tu ternura en nuestra familia. Tú conoces, Madre, el peso de su grave enfermedad y el arduo trabajo que han herido profundamente su alma y espíritu, una cruz que también toca a su hijo y a toda su familia.
Santísima Madre, hoy me acerco a Ti con filial confianza: Te pido, te suplico, te imploro desde lo más profundo de mi corazón el milagro de la curación de mi hermana. Si es tu voluntad, toma sobre mí su enfermedad y concédeme que, como familia, a través de este sufrimiento, aprendamos a amar más, a confiar más y a entregarnos más plenamente a Jesús.
Buena Madre, cúbrenos con tu manto, sostiene nuestra fe y nunca nos dejes separarnos de tu mano. Amén.