Ofrecer una misa
Ofrecer una misa
El sacrificio de la Eucaristía se ofrece por todos. La Iglesia permite a los fieles asociarse más estrechamente a este sacrificio de la Misa mediante una intención particular confiada al celebrante, a quien siempre se le ha reconocido la posibilidad de unir esta intención particular a la intención general.
Intenciones
Se puede pedir misa:
- en acción de gracias por los recién casados, por las bodas de oro…;
- para un bautizo, para la llegada de un niño, para un cumpleaños…;
- por un difunto;
- para un enfermo, una cura, una persona en dificultad…;
- para una intención particular (que puede no especificarse por razones de discreción).
Fecha
La misa se puede celebrar en una fecha determinada para poder unirnos en oración.
ofertas
La misa no tiene precio.
Sin embargo, desde el principio, los fieles desearon participar en la Eucaristía mediante ofrendas en especie o en efectivo. Estas ofrendas estaban destinadas a cubrir los gastos del culto, el sustento del clero y la vida de la Iglesia. Esta práctica dio origen a la costumbre de los estipendios de misa, que se remonta al siglo VIII y tiene sus raíces en el Antiguo Testamento, según la cual el sacerdote recibía una parte de los sacrificios ofrecidos a Dios.
El sacerdote debe poder vivir siempre del altar. El derecho canónico legitima esta práctica (canon 945) y la regula (canon 946 y siguientes). Por lo tanto, la vida material de la Iglesia y su clero depende de esta contribución voluntaria de los fieles.
El monto de la ofrenda es propuesto por la Asamblea de Obispos y no da derecho a recibo fiscal.
- Por una Feria, la oferta se sitúa actualmente en € 18.
Ofrecer una misa
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