Melodía
¡Qué maravilloso descubrimiento! ¿Quién habría pensado que detrás de esta puerta de la calle Saint-Blaise se escondía un lugar tan maravilloso? Este edificio, lleno de historia, no sólo era un deleite para la vista, sino también una gran oportunidad para aprender más sobre la historia de la ciudad.
Un gran agradecimiento por la amabilidad y benevolencia de la hermana que guió la visita, a quien agradezco cálidamente.
Aunque no soy creyente, ¡admito que se me escapó una lágrima al final! ¡Y volví!
¡Sin dudarlo es un lugar de visita obligada!